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Curso especializado en balneoterapia

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Los tratamientos que se realizan en el marco de la balneoterapia desencadenan toda una serie de respuestas fisiológicas con efectos terapéuticos.

Se trata de respuestas neuroendocrinas e inmunitarias con probados efectos antiinflamatorios, analgésicos y antioxidantes que resultan apropiados para tratar una amplia variedad de enfermedades.


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En la aparición de estas respuestas terapéuticas tiene un papel imprescindible el fenómeno de la hormesis, que explica por qué la exposición a una sustancia determinada a dosis bajas de un agente o condición química, estimula la aparición de efectos beneficiosos adaptativos. En cambio, al exponerse a dosis más altas este efecto se inhibe o produce resultados tóxicos.

Las hormetinas son agentes que pueden resultar beneficiosos desde el punto de vista fisiológico. Aparte de las sustancias químicas y de las toxinas, existen varios factores que son considerados hormetinas:

Hormetinas biológicas: las infecciones, la hipoxia (falta de oxígeno) o isquemia (disminución del flujo sanguíneo) celular, una dieta con restricción calórica, el ayuno intermitente y algunos micronutrientes.
Hormetinas psicológicas: como el desafío mental o la meditación
Hormetinas físicas: ejercicio, calor, radiación…
En el caso de la balneoterapia, las reacciones positivas vienen desencadenadas por factores como el calor o ciertos componentes bioquímicos (como el sulfuro de hidrógeno del agua sulfurosa o el radón en aguas radiactivas, entre otros).


ESTRATEGIAS TERMOTERAPÉUTICAS
Mientras que la hidroterapia aplica técnicas basadas en las propiedades físicas del agua corriente, la balneoterapia engloba prácticas con evidencia científica que incluyen el empleo de aguas mineromedicinales, lodos y gases naturales procedentes de manantiales reconocidos por las autoridades sanitarias.

Las virtudes de la balneoterapia no solo se deben a las propiedades físicas del agua y del lodo, sino también a su composición química y biológica.

La fangoterapia o peloterapia consiste en aplicar peloides, suspensiones fangosas formadas por una mezcla de materiales de grano fino de origen geológico, agua mineral y compuestos orgánicos.

El calor es un elemento fundamental para la efectividad de estas terapias. El agua y el barro se suelen utilizar para transferir calor, pues lo retienen y lo liberan lentamente. Por eso, estos tratamientos se consideran intervenciones termoterapéuticas.

CAPACIDAD TERAPÉUTICA DEL CALOR
El efecto del calor radica en los cambios de temperatura que experimentan los tejidos corporales durante un tiempo limitado. Estos desencadenan respuestas fisiológicas que favorecen los procesos de curación y alivian el dolor y otros síntomas.

Esta propiedad se relaciona con la capacidad para responder al estrés y producir respuestas sistémicas y celulares de adaptación.

Mientras que el estrés por calor severo conduce al daño y a la muerte celular, el calor leve puede inducir una respuesta adaptativa que protege a las células de posibles daños graves y permite recuperar una actividad celular y fisiológica normal.


¿PARA QUÉ SE EMPLEA LA BALNEOTERAPIA?
Habitualmente se utiliza de forma complementaria en el tratamiento de diversas patologías, muchas relacionadas con la inflamación crónica. Se ha demostrado su efectividad frente a problemas cardiovasculares, respiratorios, gastrointestinales, endocrinos, neurológicos, cutáneos…

Numerosos estudios clínicos han probado también los efectos beneficiosos de la terapia con agua termal y lodos en pacientes con afecciones reumáticas como artritis, artrosis o fibromialgia. Por ejemplo, se ha observado una disminución importante en el consumo de analgésicos, así como mejoras en la rigidez, la función articular, el dolor y la calidad de vida.

Cabe destacar también que las técnicas que incluye la balneoterapia generalmente carecen de efectos adversos o estos son mínimos.

Por este motivo resultan de gran ayuda para los pacientes de edad avanzada con riesgo de desarrollar problemas relacionados con la multimorbilidad –dos o más enfermedades crónicas simultáneamente– y la polimedicación.


¿CÓMO ACTÚA?
La balneoterapia produce respuestas fisiológicas en el organismo a través de mecanismos físicos –sobre todo relacionados con las virtudes terapéuticas del calor– y gracias a las propiedades químicas y biológicas de los agentes empleados en este tipo de tratamiento.

Consisten en la presión hidrostática, la flotabilidad, la viscosidad y tensión superficial del agua. Son ampliamente conocidos, pero resulta difícil identificar

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